El director del Planetario de Pamplona y autor del blog de opinión científica “Por la boca muere el pez”, Javier Armentia, ha intentado desmitificar la ciencia, una disciplina considerada hasta ahora, “demasiado importante, como para que nadie la toque” y reservada para científicos y políticos.
Armentia ha intentado eliminar los mitos que se han creado en torno a la ciencia ante los cuarenta periodistas que han asistido al panel sobre periodismo científico que ha inaugurado la segunda jornada del seminario que se celebra estos días en Madrid.
El director del Planetario de Pamplona, Javier Armentia, ha hecho suya la frase “prohibido no tocar” de Frank Oppenhiemer promotor del Exploratorium de San Francisco, para resumir el cambio de tendencia que se está dando en los museos y centros de divulgación científica.
“La ciencia nos tiene que conmover, sorprender, y debe provocar procesos divergentes” y para ello es necesaria la divulgación y la comunicación de los conocimientos científicos, según Armentia.
Lo que se necesita, a su juicio, son espacios donde se presente y pueda interesar a la gente, y según explica, ya hay iniciativas dentro de los museos, universidades el mundo científico, en general, para divulgar el conocimiento científico. Como ejemplo, ha citado el Servicio de Información de Noticias Científicas (SINC) que ha puesto en marcha el Ministerio de Ciencia e Innovación español.
En este panel, los periodistas han analizado también la divulgación científica en contraposición con el periodismo científico.
Según Arturo Larena de la agencia Efe, en los periodismos “minoritarios” como el científico y el ambiental, a los periodistas se les ha exigido educar con sus explicaciones, cuando lo que querían los periodistas era contar historias, como hacen en el resto de historias.
En la misma línea se ha expresado la periodista científica del diario español El País, Milagros Pérez Oliva, que ha detallado los cambios que se han producido en los últimos años en este ámbito.
Las dinámicas informativas que se han dado en los medios últimamente están marcadas por el periodismo digital, por una espiral de exageración que se ha dado en casos como la pandemia de la gripe A y por la pugna de científicos, poderes políticos y económicos por entrar en la agenda informativa, considerada como un elemento de control social.
De estos cambios y también del recorte presupuestario de las empresas periodísticas, se deriva un “periodismo pasivo” frente al periodismo de investigación de épocas anteriores, donde los periodistas salían a buscar la información, y en este caso, el descubrimiento científico, ha destacado Pérez Oliva.
Los cambios también se están produciendo respecto al tratamiento de fuentes, según Pérez Oliva, ya que los gabinetes de comunicación sustituyen a las fuentes primarias, en este caso las científicas.
Todo ello, unido a la inmediatez que ha introducido Internet y al periodismo digital, y al gran volumen de noticias, ha hecho que en el periodismo científico se vulneren antes de publicar, los controles de calidad de las instituciones científicas regladas, matiza la periodista.
Durante su intervención, Milagros Pérez Oliva, ha lanzado una advertencia: “la noticia científica tiene un gran valor si está bien hecha, porque genera opinión y conocimiento, pero es la más arriesgada, porque si está mal hecha y sesgada, no sólo desprestigia al medio, sino que además puede provocar daños sociales que vamos a pagar entre todos”.
Para terminar, Pérez Oliva, ha apuntado que las puertas del periodismo están cada día más abiertas para las pseudociencias, y ha recomendado, en especial en la información digital, guiarse por la contención y la comprobación.
En este panel del seminario iberoamericano de cultura y ciencia, se ha expuesto un proyecto, el de la revista Pesquisa de la FAPESP (Fundación del Amparo a la Investigación de San Paulo) de Brasil. Su directora, Mariluce Moura, ha hablado de un proyecto que nació para difundir el conocimiento científico y que ha logrado la cooperación entre periodistas y científicos para llegar al público.
La aspiración de este medio es en un futuro ampliar la cooperación iberoamericana en ciencia, trasladar y ampliar en la radio el proyecto de la revista y también, según su responsable, ofrecer esta publicación en la calle de manera gratuita.